Hija de la muerte... Una mujer dio a luz después de 22 días de muerta


Desde hace algo más de tres semanas Edil está muerta, clínica e irreversiblemente muerta. Oficialmente pasó a mejor vida el pasado día 6, después de que los médicos del Hospital Santa Ana, en Turín, no pudieron hacer nada contra el tumor maligno que la joven tenía alojado en el cerebro. Sin embargo, y después de exactamente 22 días muerta, Edil dio ayer a luz. Trajo al mundo a una niña que tan sólo pesa 800 gramos, pero que se encuentra en relativo buen estado. A pesar de haber expirado, Edil ha seguido durante todo este tiempo enchufada a un respirador, ha seguido siendo alimentada por sonda y ha seguido recibiendo inyecciones para controlar su presión sanguínea.

Los médicos han continuado atendiéndola como cuando estaba viva, por la sencilla razón de que en su vientre muerto había vida: un feto en el sexto mes de gestación al que confiaban en poder salvar.

Edil era somalí, tenía 28 años, otros cinco hijos y hacía tiempo que se encontraba mal, muy mal. Un cuñado suyo residente en Turín la convenció para que se trasladará a esa ciudad del norte de Italia en busca de ayuda médica. Edil, con las pocas fuerzas que le quedaban y su embarazo avanzado, realizó el viaje. Y se presentó ante los médicos del Centro Traumatológico de Turín.

Estaba prácticamente ciega, a causa del enorme tumor que tenía en el cerebro. Los médicos la sometieron a una larguísima y delicada intervención de neurocirugía que llegó a devolverle algo de visión, pero no pudieron hacer mucho. El cáncer se encontraba en un estado tan avanzado que el día 6 de este mes cayó en coma irreversible, tras cesar de manera definitiva toda su actividad cerebral.

Muerte cerebral

Edil fue trasladada entonces al centro de reanimación del Hospital Santa Ana, donde los doctores no pudieron sino que certificar su muerte cerebral. Pero, antes de declarar oficialmente muerta a la joven y de desenchufarla del respirador, decidieron hacerle una resonancia magnética, para ver en qué condiciones se encontraba el feto que llevaba dentro. "Considerando el avanzado estado de la gestación y la posibilidad real de hacer venir al mundo a la niña, decidimos hacer ese examen, y el resultado mostró que el feto no había sufrido daños incompatibles con la vida", señala Evelina Gollo, la responsable del departamento de reanimación.

El problema era que el feto aún era demasiado pequeño para poder provocar su nacimiento. Así que los médicos decidieron seguir adelante con la terapia de Edil y continuar manteniendo sus constantes vitales de manera artificial, convencidos de que aunque sería ya inútil para la madre, tal vez sirviera para salvar la vida de su hija. El lunes el feto entró en la 28 semana de gestación. Los médicos realizaron una nueva resonancia magnética y comprobaron que estaba creciendo bien pero, dado su bajo peso, decidieron esperar a que se desarrollara más para hacerlo nacer.

Sin embargo el martes la situación se precipitó. El estado de Edil se deterioró considerablemente, hasta el punto de que los médicos empezaron a temer por las condiciones del feto. Decidieron intervenir y realizar un parto por cesárea. Y fue así como nació una niña que tan sólo pesa 800 gramos, que en general se encuentra en bastante buenas condiciones y que se llamará como su madre: Edil.

Tras el parto, los médicos desconectaron las máquinas que mantenían artificialmente con vida a Edil. Ahora, por fin, puede descansar en paz.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/09/29/internacional/1285746007.html

YU

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